Carta en una botella
27 de noviembre de 1980 Querido diario: Al igual que la inmensa mayoría de los días, podría contarte que estoy cansado de trabajar mucho y de dormir poco, que mi vida es igual que ayer y que tampoco espero que mañana cambie. Sin embargo, hoy sí que tengo algo diferente que explicarte. En uno de mis ya habituales paseos matutinos por la playa he encontrado ni más ni menos que una botella con un mensaje dentro. No era la típica botella de cristal tapada con un corcho ni el típico papel desgastado por… La verdad, no sé por qué se tendría que desgastar un papel en una botella cerrada herméticamente. La cuestión es que era simplemente una botella de plástico que contenía un folio escrito en bolígrafo. En dicha carta rezaba lo siguiente: Estimado lector: Cuando reciba este mensaje seguramente yo ya esté muerto. A mis setenta y ocho años no albergo más esperanza que la de que alguien, algún día, lea mi historia, pues lo que más temo no son las tormentas ni el hambre, si...