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Mostrando entradas de 2019

Las aventuras de Don Quijote el espía

—Buenos días. ¿Es usted el señor Quijote? —¿De la Mancha? El mismo. —Pues, si es tan amable, me echa una firmita y le entrego este paquete. Hago caso omiso de su mirada risueña y entro en mi “humilde” piso. Dentro del paquete hay un teléfono de esos capaces de romper paredes. Lo enciendo y llamo al único número que hay guardado. —Buenos días, señor Quijote —me dice una voz ronca—. Perdone que le interrumpa en sus vacaciones, pero ha surgido un asunto de vital importancia para el partido. —Déjeme adivinar. ¿Es por aquel tema en que el vicepresidente enchufó a su hermana, a su mujer, a su cuñado, al sobrino del cuñado y a la novia de este? —No, ese ya lo resolvimos. —¿Entonces han descubierto que aquel aeropuerto en medio de la nada solo sirvió para blanquear dinero? —De eso todavía no se han dado cuenta. Siguen creyendo que todo se debe a una mala planificación. —¿Las cuentas en Suiza? —Lo que pasa en Suiza se queda en Suiza. No, esta vez se tra...

La mansión de los sueños (segunda parte)

Es de noche, pero no consigo conciliar el sueño. No paro de indagar en formas de dar la vuelta al mundo en tan solo tres días. En un primer momento pienso que viajar en avión puede ser una buena solución. Pues bien, mi subconsciente (o quienquiera que esté detrás de esto) también ha tenido la misma idea, y para hacer más interesante esta aventura ha decidido cambiar las reglas del juego. En esta realidad, una tormenta solar de dimensiones épicas asola nuestro planeta, y las comunicaciones y muchas señales inalámbricas resultan inútiles debido a las altas interferencias. Por ello, los aviones comerciales no pueden operar. Y eso significa que no puedo volar. Hacerlo en coche es literalmente imposible, y el barco es una solución demasiado lenta. Empiezo a desesperarme. No hay forma de dar la vuelta al mundo en tan poco tiempo y en estas condiciones. ¿O sí? Por mi ventana se filtra un leve rayo de luz, lo que significa que mi viaje debe comenzar. Pero antes, cojo el teléfon...

La mansión de los sueños (primera parte)

Abro los ojos. Me encuentro de pie en lo que parece una habitación oscura. Por la ventana, a través de la cortina, se vislumbra la claridad de la Luna. No sé dónde estoy, y mi primera reacción es chillar, mas de mi garganta apenas emerge un ligero grito ahogado. El pulso se me acelera y empiezo a sudar, temiéndome lo peor. Estoy en una pesadilla. Quiero salir de aquí, despertarme, pero no sé la forma de conseguirlo. Comienzo a hiperventilar, y me obligo a relajarme. Empiezo a barajar opciones, pero lo único que saco en claro es que tengo que avanzar hasta encontrar la salida. Me dirijo a la única puerta que hay en la habitación y paso a la siguiente sala. La oscuridad me envuelve a medida que cruzo el umbral, y la puerta se cierra sola tras mi paso. Aquí no hay ninguna ventana por donde se cuele la claridad nocturna; de hecho, no hay absolutamente nada en este cuarto. Incluso la puerta por donde he pasado parece haber desaparecido. Empiezo a buscar con las manos algún b...