Entradas

Mostrando entradas de enero, 2018

Una mujer vestida de blanco

10… 11 y… ¡12! ¡Feliz año nuevo! La alegría se desató por la habitación. Yo aún no había conseguido tragar ni la primera uva, por lo que me fue imposible articular sonido alguno. La gente se abrazaba y se felicitaba mientras yo sufría masticando aquella masa en la que se habían convertido mis doce uvas. Todo fuera por empezar el año con buen pie. Unos calzoncillos rojos (los mismos que llevaba todos los años) y unos florines húngaros de mi reciente viaje a Budapest completaban el pack de objetos de la suerte que cualquier persona supersticiosa necesita en esa noche. Tras unos duros minutos de lucha feroz desistí y escupí aquel puré verde a la basura. Aquel no iba a ser, pues, un buen año para mí. Salí de la cocina del apartamento de mi amiga (la única mujer del grupo) y decidí unirme a la euforia que reinaba en aquella noche que prometía ser inolvidable. Mis amigos habían sacado la ginebra y el “barman” del grupo nos preparó a todos unos gin tonics que, según alardeaba, eran f...