Entradas

Mostrando entradas de 2015

Un susurro entre las sombras

Se estaba haciendo de noche y todavía no había encontrado el camino de regreso a casa. ¿Quién iba a pensar que una comida familiar en el bosque iba a acabar así? En el siglo 21 ya nadie se perdía. Estaba seguro de que le estaban buscando y, pese a que se había quedado sin batería hacía horas y no podían contactar con él, lo acabarían encontrando.             Pero el tiempo pasaba y el sol, que ya había desaparecido entre los árboles, apenas iluminaba sus pasos sin rumbo. Un manto de nubes impedía a la luna hacerle compañía en lo que estaba seguro que sería una noche muy larga.             Por miedo a estar alejándose cada vez más de la civilización decidió dejar de caminar y buscar algún sitio donde esperar. ¿Esperar a qué? ¿A que se hiciera de día o a que lo encontraran? Aunque se había estado resistiendo a aceptarlo, ahora la primera opción le parecía la más probable....

Mi abuelo Paco

       Mi abuelo se llamaba Paco. Era bajito y gordito, y no tenía pelo. Él siempre me decía que se lo cortaba, pero mamá me contaba que en realidad se le había caído. A veces refunfuñaba un poco pero conmigo siempre era muy majo. Le gustaba mucho escuchar el futbol por la radio (todavía no entiendo por qué no prefería verlo en la tele, si por la radio no te enteras de lo que pasa) y criticar a los políticos zurdos, aunque yo no entendía muy bien lo que decía. A mi abuela no llegué a conocerla. Me contaron que murió porque habían atacado a su corazón. O algo así. Como mi yayo no vivía en la ciudad como nosotros, no lo veíamos demasiado, solo algunos findes que íbamos todos a su casa a descansar. Me llamaba terremoto, algo que, no sé por qué, me hacía reír. También iba con él cuando me ponía malita para que me cuidara. Por eso me gustaba ponerme malita (y porque me saltaba cole). Su casa en el campo era muy grande; tenía varios pisos para él solo, no como nosot...

El ángel

Era un ángel. De eso estaba seguro. Era esa piel blanca como la nieve del invierno y suave como la brisa de verano. Esa piel frágil como una copa de cristal al borde de la mesa. Esa piel lisa como madera recién pulida. Pero no era solo su piel lo que le hacía creer eso. Eran sus ojos azules. No de un azul clarito y verdoso, como suele ser habitual en las chicas rubias que todo el mundo desea. Eran del color del mar, un azul oscuro y penetrante, que se tragaba los rayos de sol y los sumía en las profundidades de ese océano, en el que un diminuto punto negro flotaba a la deriva. Era también su boca, pequeñita, con esos finos labios que tanto anhelaba besar. Unos labios que susurraban secretos cada vez que se movían, secretos de tiempos antiguos y lugares lejanos, secretos de civilizaciones desaparecidas, grandes guerras, vencedores y vencidos; secretos de amores y secretos de engaños, secretos de otros mundos, de estrellas y planetas.  Se los susurraba al viento, para que se...

La sombra

Era una calurosa tarde de verano. Una ola de calor acechaba el continente; la piscina estaba cerrada por la sequía y el aire acondicionado de su casa, estropeado. Era la hora de la siesta. Su esposa, como cada tarde, dormía profundamente. Se podía escuchar a la legua. Él, en cambio, aprovechaba ese breve espacio de tiempo para encontrarse con su actriz porno favorita y pasar un buen rato con ella. Se excitaba solo de pensar en cómo le sorprendería en el siguiente vídeo. Aquella tarde le tenía preparado un sadomasoquismo lésbico de aquellos que tanto le gustaban. De repente, escuchó que su mujer le gritaba. Odiaba cuando le cortaban el rollo. Se tomó su tiempo para borrar el historial y recoger el papel de váter antes de bajar a hacer lo que ella le fuese a ordenar. Siempre estaba mandándole realizar todo tipo de tareas. Ella solo cocinaba, mientras que él hacía todo lo de la casa, y encima era el que ganaba el sueldo en la familia y, por el contrario, el que menos pisaba el ho...