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Mostrando entradas de noviembre, 2016

Carta en una botella

27 de noviembre de 1980 Querido diario: Al igual que la inmensa mayoría de los días, podría contarte que estoy cansado de trabajar mucho y de dormir poco, que mi vida es igual que ayer y que tampoco espero que mañana cambie. Sin embargo, hoy sí que tengo algo diferente que explicarte. En uno de mis ya habituales paseos matutinos por la playa he encontrado ni más ni menos que una botella con un mensaje dentro. No era la típica botella de cristal tapada con un corcho ni el típico papel desgastado por… La verdad, no sé por qué se tendría que desgastar un papel en una botella cerrada herméticamente. La cuestión es que era simplemente una botella de plástico que contenía un folio escrito en bolígrafo. En dicha carta rezaba lo siguiente: Estimado lector: Cuando reciba este mensaje seguramente yo ya esté muerto. A mis setenta y ocho años no albergo más esperanza que la de que alguien, algún día, lea mi historia, pues lo que más temo no son las tormentas ni el hambre, si...

La princesa silente

 Era preciosa en su silencio, un silencio que la envolvía y la protegía. Era un silencio de apariencia frágil, tímido como ella. Uno de esos silencios que crees que te va a resultar fácil de romper, pero sin embargo notas que las palabras se te escapan y la timidez y el miedo se apoderan de ti. Se podría decir que era un silencio poderoso, capaz de hacer callar al más charlatán, capaz de intimidar al más grande, un silencio imperturbable.         En nuestro pequeño pueblo habíamos escuchado historias acerca de ella. Unas hablaban de destrucción y de muerte, algunas otras de actos heroicos en lugares remotos; había también unas pocas en las que se la comparaba con una sirena o incluso se había llegado a hablar de poderes divinos. Los hombres deseaban su cuerpo; las mujeres anhelaban sus secretos. Pero nunca nadie se había atrevido a dirigirle la palabra.           Recuerdo el día en que llegó a nuestra aldea c...